Portland Zoo, 10 Julio, 2004

Después de varios lagrimones y abrazos al despedirnos de Pilar y Juan Carlos en el aeropuerto, nos hacía falta recrear la vista y mente. Partimos rumbo al Zoo de Portland esperando que los hipopótamos y jirafas nos contaran historias de tierras lejanas y extrañas. Nada de eso pasó porque llegamos justo a la hora de la siesta de todos los animales. Algunos animales misericordiosos posaron para nosotros antes de retirarse a sus aposentos.

 
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